lunes, 18 de noviembre de 2013

Galletas Bautizo Enrique

La originalidad dentro de la tradición...

Hace unos días celebramos el bautizo de mi sobrino Enrique. En un principio no se iba a repartir ningún tipo de regalo, porque después la gente no sabe qué hacer con ellos y acaban en el baúl de los recuerdos, amontonados y sin que nadie les haga ni caso. Sin embargo, después de un par de minutos pensando, se nos ocurrió que el mejor regalo que se podía dar es aquel que deja "buen sabor de boca" pero que no ocupa lugar... ¿Qué se nos ocurrió? Pues unas deliciosas Galletas de bautizo.


Una vez lo decidimos, me puse manos a la obra y en un par de días estaban listas 41 galletas (de jengibre y de vainilla) cubiertas con deliciosa glasa real. Elegí la forma de body porque no hay nada más característico que identifique a los bebés y el color azul porque eran para celebrar el bautizo de un niño.

Sin embargo, había otro problema... ¿cómo se iban a entregar? Los regalos necesitan una envoltura y sobre todo si es algo que se va a comer. Además, teníamos que transportarlas hasta el lugar donde se celebró el bautizo. Pero la solución resultó bastante sencilla; metimos las galletas en bolsas de papel celofán y las colocamos en una cesta. El resultado fue muy bonito.


Por supuesto en la foto no están todas las galletas. El resto se presentó en una cesta de mimbre más grande, pero aquí se aprecia mejor el detalle de la etiqueta. Cuando las entregamos, la gente se debatía entre comérselas (porque olían deliciosamente) o guardarlas porque les parecían muy bonitas. Por supuesto, las niñas y niños que acudieron al bautizo no dudaron en comérselas...

Y para estas dulces galletas he elegido una canción titulada Comforting Sounds, que es capaz de que me estremezca con tan solo pensar en ella (quizás es un poco triste, pero me encanta). La cantante es Birdy, otra de mis descubrimientos gracias a la publicidad televisiva.

Back when we were kids...

No hay comentarios:

Publicar un comentario